domingo, 6 de abril de 2014

LOS ACONTECIMIENTOS VIVIDOS POR JESÚS: SU MUERTE Y SU VICTORIA.

LOS ACONTECIMIENTOS VIVIDOS POR JESÚS: SU MUERTE Y SU VICTORIA.
DÍA 1.
Preparativos en la semana de pasión de Jesús.
¿Qué buscan?.

La Biblia guarda silencio en cuanto a lo que sucedió el miércoles de la semana final de Jesús. Sin embargo, este hito a media semana distó mucho de ser pacífico. La expectativa, incluso el terror, flotaba pesadamente en el aire alrededor de la vieja ciudad.

Durante esta conmovedora semana festiva, todos buscaban algo. Los religiosos miraban a la Pascua para recordar su liberación de Egipto. Los zelotes buscaban al revolucionario que los dirigiría a la libertad de Roma. Las legiones romanas buscaban a cualquier alborotador entre la multitud. Y todo judío buscaba al Mesías.

Justo pocos días antes, por la entrada que escogió para llegar a la ciudad, Jesús había hecho la declaración clara, intencional, de que Él era el Mesías; en efecto, el prometido, profetizado, ya estaba allí. Sin embargo, a pesar de las señales, pocos entendieron las implicaciones de Su anuncio, y los pocos que las entendieron, rechazaron Su afirmación.

La tensión debe haber sido muy pesada en las calles. Conspiración, susurros penetrantes, ojos que se mueven, enemigos en las sombras . . . se habla de dinero de sangre; y mientras los discípulos se cuidaban las espaldas, los fariseos buscaban una apertura entre la multitud a fin de atrapar a Jesús.

Sólo Jesús entendía los sucesos que tendrían lugar este fin de semana, esperados desde antes de la fundación del mundo, profetizados por videntes y profetas. A pesar de las miles de oportunidades para escapar de Jerusalén, Jesús afirmó Su corazón en lo que se lograría allí en los días venideros.

Y todo empezaría mañana.

Véase Lucas 9:51; 19:47; y Apocalipsis 13:8.
* Lucas 9:51; 19:47:9:51 Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.
19:47 Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.
* Apocalipsis 13:8:
13:8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo
IGLESIA LA CONFRATERNIDAD CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR: RIGOBERTO GÓMEZ E.
DÍA 2.
¿ Qué hizo Jesús en su última semana de vida?.
Una semana de vida.

Si usted supiera que le queda apenas una semana de vida, ¿cómo la invertiría? Si el lunes supiera que para la noche del sábado su cuerpo estará en una caja y su alma habrá dejado la tierra, ¿qué diferencia determinaría en lo que hará los próximos cinco días?

Esta fue una pregunta que Jesús tuvo que contestar. Como ningún otro, Él sabía que esa era Su última semana, así que dedicó este tiempo a dos aspectos que consideraba de primordial importancia.

En esta semana final, Jesús estuvo ligado al templo. Pasó dentro de sus paredes todos los días, celoso de su pureza y protegiendo lo que tenía lugar en sus atrios. Pasó Sus días finales enseñando, defendiendo la verdad eterna, exponiendo el error e inspirando fe.

En esta semana final Jesús también demostró Su prioridad por los que amó al máximo: Sus discípulos. Se envolvió de humildad y les sirvió. Les lavó los pies. Habló y anduvo con ellos. Les dio instrucción que ellos tendrían que llevar adelante sin Él. Escuchó y recibió amor de aquellos que sentirían el aguijonazo inmediato de su muerte más que cualquier otro.

Jesús vivió Su semana final bajo el aplastante peso de que Su hora había llegado. Su largamente profetizado sacrificio era inminente, así que estos minutos finales eran preciosos y pocos.

El conteo descendente había empezado.

Véase Lucas 19:47-48 y Juan 13:1, 5, 31-35.
* Lucas 19:47-48: 19:47 Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.
19:48 Y no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.
* Juan 13:1, 5, 31-35:
13:1 Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.
13:5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido
13:31 Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.
13:32 Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará.
13:33 Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.
13:34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
13:35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
IGLESIA LA CONFRATERNIDAD CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR: RIGOBERTO GÓMEZ E.
DÍA 3.
El día triunfante en Jerusalén.
Este es el Día.

Cada año de Su vida Jesús iba a Jerusalén para la Pascua. Cada vuelta del camino era familiar para Él como ir a casa.

Hasta ese año Jesús había evitado la publicidad y se había negado a hacerse un nombre. Nunca había llevado una gran pancarta o coreografiado una entrada. Pero hoy era diferente.

Por primera y única vez, este domingo, Jesús aceptó las alabanzas del público en general. Pidió un burro para montar, cumpliendo la predicción que el profeta Zacarías dijo quinientos años atrás, de que el Rey vendría, humilde y montado en un borrico. Jesús sabía bien la declaración que estaba haciendo. Estaba revelándose como el Mesías, el largamente esperado Rey de Israel.

Así que dejó que la multitud eleve palmas y entone Sus alabanzas. Les dejó anunciar: "¡Hosanna en las alturas!" En cumplimiento del Salmo 118:26: "¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!" Les dejó decirlo. Les dejó gritarlo. Era casi una muchedumbre.

Sin embargo, en algún punto en el camino, a Jesús lo impactó la realidad del inminente cambio de corazón de ellos. Él había venido para salvarlos, respondiendo a sus gritos: "Hosanna: ¡Sálvanos ahora!" pero sabía que dentro de pocos días ellos finalizarían su rechazo del Mesías. El viernes ellos darían un portazo a Su oferta de salvación.

Jesús sabía exactamente qué día era.

La línea el profeta Daniel había escrito una predicción meticulosa del día exacto cuando el Mesías aparecería en Jerusalén. Exactamente 483 años calendario judío desde la reconstrucción de Jerusalén en marzo de 444 a. C.: "el Mesías Príncipe" (Daniel 9:25) aparecería. Si los líderes judíos hubieran tomado en serio el reto de Daniel para "saber y discernir" el tiempo, Jesús habría remontado la colina ese día para ver una pancarta proclamando "¡Bienvenido, Mesías!" cubriendo las murallas de Jerusalén. En lugar de eso, los líderes judíos reprocharon la noción que el pueblo con tanta facilidad abrazó. No querían tener nada que ver con Jesús como el "Hijo de David." Querían un rey como todas las otras naciones tenían.

Difícilmente parecía una "entrada triunfal" después de todo.

Véase Salmo 118:25-26; Daniel 9:25; Zacarías 9:9-10; y Mateo 21:1-9.
* Salmo 118:25-26:118:25 Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego;
Te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora.
118:26 Bendito el que viene en el nombre de Jehová;
* Daniel 9:25:
9:25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
* Zacarías 9:9-10;:9:9 Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.
* Mateo 21:1-9.:21:1 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos,
21:2 diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos.
21:3 Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará.
21:4 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:
21:5   Decid a la hija de Sion:
He aquí, tu Rey viene a ti,
Manso, y sentado sobre una asna,
Sobre un pollino, hijo de animal de carga.
21:6 Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó;
21:7 y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima.
21:8 Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.
21:9 Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
IGLESIA LA CONFRATERNIDAD CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR: RIGOBERTO GÓMEZ E.
DÍA 4.
Jesús es Obediente hasta la muerte.
El sendero a la obediencia.

Era martes.

Dos días antes Jesús había entrado en Jerusalén montado en un burro, aclamado por los gritos de "¡Hosanna!"

Dos días más tarde Jesús sería "capturado," juzgado absurdamente, torturado y luego sacrificado al día siguiente ante los gritos de "¡Crucifícale!"

Era un tiempo confuso.

Pero no para Jesús. Él estaba resuelto en Su misión como nunca. Había venido para morir como pago santo por el pecado de la humanidad; y nada lo detendría.

Los discípulos escucharon con pánico aturdido a Jesús hablar de su muerte próxima. ¿Qué? Ellos habían esperado reinar junto a este Rey que venía, que ya había llegado. Pensaban que serían los que servirían en Su reino. Por eso dejaron sus redes para seguirlo. Incluso dejaron oficinas jurídicas exitosas y negocios de impuestos. Él era el que conquistaría al enemigo. Pero ahora Él decía que sería entregado al enemigo; y después de que lo flagelaran, Jesús dijo, le matarían. Luego al tercer día, Jesús dijo, resucitaría.

Los discípulos no entendían nada de esto.

El plan simplemente no estaba desenvolviéndose como ellos habían esperado. Oyeron Sus palabras, conocían al Verbo, pero simplemente no podían unirlo todo. Sabían quién era Él. Su búsqueda había terminado. Habían hallado a Aquél. Pero ahora Sus palabras no tenían sentido.

Los funcionarios religiosos también estaban confusos. Por tres años y medio Jesús había sido una espina en su zapato. ¿Él, Mesías? Ni en sueños. ¡No queremos que este hombre gobierne sobre nosotros!

Desde su perspectiva, era necesario eliminar permanentemente a Jesús antes de que incite al pueblo a rebelarse. Pero hoy, martes, retrocedieron, por miedo a la multitud. Las acciones de Jesús el domingo y el lunes no les habían dejado otra salida. La conspiración entró en la recta final; necesitaban atraparlo antes de que tratara de escaparse.

Pero Jesús no intentaría escapar de Jerusalén. Valientemente se puso en el camino de ellos. Era Su senda de obediencia.

Véase Lucas 18:31-34; 19:45-48: 18:31 Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre.
18:32 Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido.
18:33 Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará.
18:34 Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía.
19:45 Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él,
19:46 diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
19:47 Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.
19:48 Y no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.
IGLESIA LA CONFRATERNIDAD CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR: RIGOBERTO GÓMEZ E.
DÍA 5.
La Pascua Máxima

Imagínese a Jesús y a Sus discípulos ese jueves por la noche reclinados en un círculo al azar alrededor de una mesa baja. Estarían con la cara del uno frente a la del otro mientras comían la cena pascual ceremonial, tal como los fieles judíos lo habían hecho por siglos. Puesto que los discípulos habían estado con Jesús por tres años, habían celebrado tres pascuas con Él. Pero esta era diferente. Nunca habían oído el mensaje que les dio Jesús esa noche, ni tuvieron ninguna idea de lo significativa que sería esa reunión.

De acuerdo a la tradición religiosa judía, habrían estado citando de las Escrituras antiguas, recordando los días cuando sus antepasados estuvieron como esclavos en Egipto y Dios los libró por Su siervo Moisés. De repente, notaron que Jesús ya no participaba en la conversación. Se veía sombrío; tal vez más sombrío de lo que había estado en algún momento durante sus tres años juntos.

Mientras observaban con curiosidad, Jesús tomó un pedazo de pan sin levadura y lo partió. Luego levantó Sus ojos y elevó una oración. Los discípulos no sabían que era la última noche que estarían con Jesús, pero que Él sí lo sabía.

"Tomen, coman; este es mi cuerpo."

¿Qué? ¿De qué está hablando? Deben haberse mirado el uno al otro con miradas interrogantes. El Maestro nunca había dicho algo como esto antes. Sus palabras de repente rompieron la tradición, y se quedaron completamente confusos. Les dijo a Sus desorientados discípulos que comieran del pan crujiente, sin levadura, recordándoles que era un símbolo, un cuadro tangible, de Su cuerpo que pronto sería entregado por ellos.

Imagínese el aturdido silencio. Imagínese las preguntas que se agolpaban en la mente de los discípulos: ¿En realidad va a morir? ¿Cuándo? ¿Qué nos va a suceder a nosotros? ¿Vamos nosotros también a morir? ¿Qué del reino que prometió? ¿No han servido de nada todos estos años? Sus estómagos estaban hechos nudo. Los Evangelios no dan indicación de que se haya dicho ni una sola palabra en respuesta. Para cambio, el grupo de hombres se quedó sentado en silencio total y absoluto.

Véase Éxodo 12; Mateo 26:20-30; Lucas 22:14-20; y 1 Corintios 11:23-26.
* . Éxodo 12

12:1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
12:2 Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.
12:3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.
12:4 Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero.
12:5 El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.
12:6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.
12:7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
12:8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.
12:9 Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.
12:10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.
12:11 Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová.
12:12 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová.
12:13 Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.
12:14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.
12:15 Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel.
12:16 El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer.
12:17 Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua.

* Mateo 26:17-30:26:17 El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua?
26:18 Y él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos.
26:19 Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua.
26:20 Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce.
26:21 Y mientras comían, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.
26:22 Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor?
26:23 Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar.
26:24 A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.
26:25 Entonces respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro? Le dijo: Tú lo has dicho.
26:26 Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.
26:27 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;
26:28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.
26:29 Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.30 Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.

*  1 Corintios 11:23-26:11:23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;
11:24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
11:25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;  haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
11:26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.
IGLESIA LA CONFRATERNIDAD CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR: RIGOBERTO GÓMEZ.
DÍA 6.
Jesucristo cumple su Misión.
Misión Cumplida.
En las primeras tres horas en la cruz, con los clavos perforando Sus manos y Sus pies y el pus supurando por las abiertas inflamaciones en la espalda, las únicas palabras de Jesús revelaron preocupación por otros. Perdonó a un criminal que moría junto a Él, encargó a Su madre al cuidado de Juan, y miró a Sus asesinos con compasión: "Padre, perdónalos; porque no saben lo que hacen."

Sus palabras, sin embargo, revelaron diferentes corazones. "Veamos si este Cristo, el Rey de Israel, desciende de la cruz," se burlaron los principales sacerdotes y los escribas, "¡a fin de que veamos y podamos creer!" "Salvó a otros; no puede salvarse a sí mismo," cacarearon.

La oscuridad cubrió a Jerusalén durante las tres horas finales de la vida de Jesús. Los Evangelios no anotan absolutamente nada que se haya dicho durante ese tiempo; sino hasta el mismo fin. La oscuridad reflejaba la inimaginable agonía espiritual que Jesús atravesaba.

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" En ese momento Jesús entró en la muerte espiritual; es decir, separación del Padre. Nunca en toda la eternidad Jesús había soportado esa incomprensible separación. Pero de buen grado la abrazó, sabiendo que la pena por los pecados de toda la humanidad recibían su expiación entonces y allí.

Allí mismo empezó el nuevo pacto, el universo fue redimido, y todo pecado que jamás se ha cometido quedó pagado.

"¡Consumado es!" gritó Jesús. Se levantó apoyándose en los clavos para exhalar un último suspiro. "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu." Incluso en la nebulosidad de Su dolor y en la agonía de la muerte espiritual, Jesús confió Su destino a la voluntad del Padre.

El cuerpo de Jesús se desmadejó, quedó inmóvil y en silencio.

En ese instante, apenas a unos como trescientos metros al oriente, el templo experimentó cualquier cosa excepto silencio. Un rasgón ensordecedor llenó los atrios mientras el velo que separaba a la humanidad del Lugar Santísimo se rasgaba en dos de alto abajo. Como el cielo que se "abrió" en el bautismo de Jesús, así la ruptura del velo reveló la aceptación del Padre de la muerte de Jesús por nosotros. Siglos de sacrificios, holocaustos enviando hacia el cielo su aroma agradable, hallaron su cumplimiento máximo en el sacrificio sin defecto de Jesús.

Véase 1 Samuel 16:7; Marcos 11:12-14, 19-22; y Lucas 16:15.
* 1 Samuel 16:7:16:7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
*  Marcos 11:12-14, 19-22;:11:12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.
11:13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos.
11:14 Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.
11:19 Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad.
11:20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.
11:21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
11:22 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
* Lucas 16:15:
16:15 Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación
IGLESIA CONFRATERNIDAD CRISTIANA SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR: RIGOBERTO GÓMEZ E.
DÍA 7.
El día más extraordinario.
La Resurrección

Fue el amanecer que lo cambió todo.

Aunque ese domingo el sol salió sobre el horizonte al noreste de Jerusalén como toda otra mañana antes y después, ese amanecer marcó un nuevo día en la historia. Y mientras ese cementerio pudiera haber parecido como cualquier otro cementerio judío de su día, fue terreno asombroso, santo, de resurrección.

El plan que Dios Padre había puesto en su lugar desde antes de la fundación del mundo, el plan de rescatar a la humanidad de su espiral descendente, estaba plenamente en marcha. En caída libre desde ese día en el huerto cuando Adán y Eva escogieron el pecado en vez de vivir con Dios, hemos andado a tropezones en la oscuridad, distanciados de Dios. Pero el plan de Dios era traernos de regreso; y el Domingo de Resurrección marca el suceso que lo hizo posible.

La señal de que todo había cambiado fue cuando Jesucristo, el Mesías, volvió a respirar el aire de la tierra. El prometido Salvador del mundo estuvo al otro lado de la tumba. Su sufrimiento y la muerte en la cruz absorbió la ira santa de Dios, que había sido derramada por completo sobre Jesús, y la deuda justa que el pecado había producido quedó satisfecha. Jesús era el único que podía haberla pagado, y en ese domingo por la mañana Su victoria sobre la muerte demostró que Su sacrificio había sido aceptado. El pecado ya no tenía secuestrada a la humanidad. La muerte ya no tenía la última palabra. Jesús estaba vivo.

Sin duda esa mañana la celebración de todos los tiempos estalló en el cielo mientras los ángeles se entusiasmaban en aleluyas asombrosos. El infierno se quedó boquiabierto horrorizado. Irónicamente los únicos lentos para entender lo que había sucedido fueron los receptores primarios de ese don, el mayor acto de amor que el mundo jamás ha conocido.

Todavía estamos recuperando nuestro aliento.

Véase Juan 20:1-18; Romanos 1:4; 5:8; 1 Corintios 15:53-55; y 1 Pedro 1:23
* Juan 20:1-18: 20:1 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.
20:2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.
20:3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.
20:4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
20:5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.
20:6 Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí,
20:7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.
20:8 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.
20:9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.
20:10 Y volvieron los discípulos a los suyos.
20:11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro;
20:12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
20:13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
20:14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.
20:15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.
20:16 Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Rabino! (que quiere decir, Maestro).
20:17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
20:18 Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.
* Romanos 1:3-4; 5:6-8;: 1:3 acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne,
1:4 que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos,

5:6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
5:7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.
5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
* 1 Corintios 15:53-55;:
15:53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
15:54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.
15:55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
* 1 Pedro 1:23:
1:23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
IGLESIA LA CONFRATERNIDAD CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR: RIGOBERTO GÓMEZ E.
 DÍA 8.
 EL CAMINO A EMAÚS: UN ENCUENTRO CON EL SEÑOR. Lucas 24: 13- 34
Los dos discípulos que caminaban a Emaús arrastraban sus sandalias en el polvo, la tristeza se dibujaba en sus rostros mientras se preguntaban:
Qué clase de Dios es ese, que nos ha dejado acá solos sin esperanza. Y estaban tan absortos en sus tristes pensamientos que no se daban cuenta de aquel que caminaba cerca de ellos
En ese camino me he encontrado carente de fe y carente de visión.  Los discípulos de Emaús  esperaban un reino de terrenal y perdieron de vista el  reino espiritual.  Yo no quiero hoy ir rumbo a Emaús en busca de un reino terrenal, porque podría perder  de vista el reino espiritual.
El problema  es que dejo de soñar y de mirar los secretos escondidos en cada detalle de Dios y circunstancia de la vida.
Hoy necesito aprender a esperar en las promesas de Dios.  La esperanza no es un deseo otorgado o un favor que me llega, es mucho más que eso.  La esperanza es una dependencia total de Dios quien a veces nos sorprende fuera de nuestros calcetines para ver nuestra reacción.
Dos hombres que por alguna razón ya sea necesidad o gusto, tenían que ir a ese pueblo, pero nunca pensaron que recibirían una tremenda bendición en ese lugar, una experiencia que cambiaría sus vidas, sin embargo mientras iban por el camino, no les pasaba por la mente lo que sucedería, estaban absortos en la problemática de la vida diaria. Dice el V.14 E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido.
V. 15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 16 Mas los ojos de ellos estaban velados, Estaban totalmente inmersos en su problemática que dejaron pasar lo más importante.
Cuantas veces en nuestra vida nos hemos perdido de ver que Jesús esta junto a nosotros porque estamos demasiado preocupados por nuestra situación, demasiado deprimidos, demasiado enojados, tristes o aun alegres, estamos muy inmersos en nuestra vida y no vemos que el dador de la vida, el que puede solucionar nuestra situación está con nosotros.
Como le diría Cleofas V.18 ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?  Aunque lo que leemos es una pregunta que le hace este hombre, la actitud es sarcástica y refleja que hoy en día nosotros hacemos al decirle imaginariamente “Jesús tú no sabes exactamente lo que me pasa”
Así que necesitamos que haga esto y esto y aquello, eso es lo que dice Cleofas cuando dice V. 22 Nosotros esperábamos… Eso es lo que nosotros pensamos, que él debería de hacer lo que nosotros pensamos que debería hacer, estamos convencidos que tenemos la razón en lo que creemos que es lo que Jesús debería hacer y esa es la actitud que tenemos y que interpretamos como que  “le estamos dando lugar a Jesús en nuestra vida”.
Todo buen creyente que lucha y se esfuerza por la causa de Cristo puede desalentarse. Satanás puede meter el desaliento dentro de él y abrir la puerta para que entre el resto de su equipo. Él puede romper la vida del mejor con la cuña del desaliento.
Por eso todo creyente debe ser capaz de vencer el desánimo, la crítica, el rechazo, la ingratitud o, de lo contrario, el diablo se aprovechara de esas circunstancias.
El Desaliento.
24:17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?
El desaliento es el sentimiento más poderoso para detener nuestro avance en la vida. No hay nada peor que una persona que ha perdido totalmente las esperanzas y no encuentra consuelo ni salida a su problema.
En la Biblia encontramos varios ejemplos de personas desalentadas por las circunstancias que le tocaron vivir.
Moisés.
Nm. 11:15 "Y si así lo haces tú conmigo, yo t ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal."
Josué.
Jos. 7:7 "Y Josué dijo: Ah, Señor Jehová ¿Por qué nos hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para que nos destruyan? Ojala nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán."
Elías.
1R. 19:4 "Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres."
Job.
Job 10:1 "Esta mi alma hastiada de mi vida; daré libre curso a mi queja, hablare con amargura de mi alma
David
El desaliento puede paralizarnos y dejarnos inmóviles ante las mejores oportunidades. El desaliento no les dejo ver que era Jesús quien caminaba con ellos. El desaliento no nos deja ver las buenas cosas que suceden a nuestro alrededor.
El factor dominante que encontramos en la mayoría de estos textos es "la queja". Y podríamos decir que la queja es el primer síntoma del desaliento.
Inmediatamente que nos desalentamos comenzamos a quejarnos, como los israelitas en el desierto. Cansados de caminar, dar vueltas y vueltas, pasar hambre cansancio, etc. Comenzaron a quejarse en contra de Moisés y de Dios.

Números 21:4 Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino.

21:5 Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.

Números 32:5 Por tanto, dijeron, si hallamos gracia en tus ojos, dese esta tierra a tus siervos en heredad, y no nos hagas pasar el Jordán.

32:6 Y respondió Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí?

32:7 ¿Y por qué desanimáis a los hijos de Israel, para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehová?

El desaliento también es contagioso, podemos contaminar al que tenemos al lado cuando empezamos a hablar "la realidad" de las cosas. Esto es aceptable para los que no creen en Cristo, que su única esperanza está basada en las cosas que suceden en este mundo. Pero para los que creemos en Cristo hay factor que no podemos dejar afuera y es el factor sobrenatural.

Los discípulos pensaron que todo ya había terminado y esa era la realidad; Cristo había muerto y todas las esperanzas con El, pero dejaron de lado el factor sobrenatural; Jesús les había dicho que iba a resucitar y ellos no le creyeron. Pero de todas maneras Jesús cumplió, él no podía condicionarse por lo que sus discípulos pensaran o creyeran, él lo había prometido y cumplió.

Es por esto que tenemos que fijarnos bien lo que hablamos para no contaminarnos nosotros ni contaminar a los demás.

Santiago 3:5-6 "Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno."
Jesús en más de una oportunidad les declaro que era necesario que Cristo muriese pero que resucitaría al tercer día. Pero es como que ellos se olvidaron de lo que Jesús les había dicho y en vez de proclamar Resurrección estaban proclamando muerte. Muchas veces, nosotros somos nuestros peores enemigos. Salimos y hablamos pobreza y nos quejamos porque no tenemos riquezas.

Confesamos la enfermedad todo el tiempo y nos preguntamos porque no tenemos salud.

Confesamos la derrota todo el tiempo y luego nos preguntamos por qué no tenemos la victoria.

Confesamos la debilidad y luego nos quejamos porque no tenemos fortaleza.

Debemos hablar fortaleza y la fortaleza vendrá, debemos hablar victoria y la victoria vendrá. Debemos hablar salud y la salud vendrá. Riqueza y las riquezas vendrá. Gracias a Dios debemos decirlo con nuestra boca. La Biblia dice que Dios creaba en Génesis, el espíritu de Dios se movía y Dios dijo, que fuese y fue. El crea el fruto de los labios. Nosotros creamos el mundo que nos rodea. Por las palabras que hablamos. Pero no podemos elegir cualquier palabra.
Tenemos que decir con nuestra boca las palabras que Dios habló.

¿Qué es lo que estás hablando con tu hermano mientras vamos por el camino? La Biblia no exhorta a que hablemos entre nosotros con salmos e himnos y cánticos espirituales. (Ef. 5:19).

Lo que hablamos entre nosotros puede desalentarnos o alentarnos. (Prov. 18:21)La Biblia dice, la muerte y la vida están en el poder de la lengua, yo sabía decir que: el poder de la vida y de la muerte está en la lengua. El énfasis está en el poder de la lengua. Usted puede crear en la tierra el cielo o el infierno con su boca.

Usted debe cambiar su mundo cambiando sus palabras!

Yo elijo la vida y le digo que no a la muerte cuando hablo lo que Dios habla y renuncio a hablar lo que destruye.

La Palabra lo cambia todo.
24:25 Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
24:26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
24:27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

24:32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

Conclusión.

No dejemos que el desánimo tome lugar en nuestras vidas.
Hablemos lo que la palabra dice y digámosle a las circunstancias lo que Dios dice. En vez de proclamar lo malo de "la realidad".
La palabra puede traer sanidad cuando es proclamada con fe. El salmo 107:20 dice: Envió su palabra y los sano. El estudio y el discipulado pueden traer alivio al dolor, esperanza ante la pérdida, animo ante el desaliento.
No dejemos de ninguna manera, por más difícil que sean las circunstancias que estemos viviendo, de proclamar la verdad de la palabra de Dios.

Puede que Jesús este caminando a nuestro lado y por ver las circunstancias negativas no lo veamos a Él.
PASTOR: Rigoberto Gómez E.


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