lunes, 13 de octubre de 2014

EXISTE UNA PALABRA CLAVE PARA LA PAZ: LA PALABRA ES PERDÓN.

LA NECESIDAD DEL PERDÓN

LA NECESIDAD DEL PERDÓN
"Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores" Mateo 6:12
¡Cuando siento que me han tratado injustamente, puedo idear cien razones para no perdonar! “Tiene que aprender una lección”. “Dejaré que sufra por un rato; le hará bien”. “No me corresponde a mí dar el primer paso”… Cuando finalmente me ablando hasta el punto de conceder el perdón, parece que hubiera dado un salto de la lógica dura, a la sensiblería.
Un factor que me motiva a perdonar es que, como cristiano, se me ordena hacerlo, ya que soy el hijo de un Padre que perdona. Jesús dijo:”Perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas” Marcos 11:25.
Pero más allá de eso, puedo identificar tres razones:
Primero, el perdón detiene el ciclo de la culpa y el dolor, rompiendo la cadena de la falta de gracia. Sin perdonar, permanecemos atados a las personas que no hemos perdonado, como en un círculo vicioso.
Segundo, el perdón aminora el dominio de la culpabilidad en el que cometió la falta. Permite la posibilidad de transformación en la parte culpable, aun cuando todavía se requiere un castigo justo.
Tercero, el perdón crea una conexión extraordinaria, colocando al perdonador del mismo lado que la parte que hizo el mal. No somos tan diferentes del malhechor como nos gustaría pensar, por cuanto también nosotros debemos pedirle a nuestro Padre celestial, “… perdónanos nuestras deudas” Mateo 6:12.
Reflexión: Quien no puede perdonar a los demás quema el puente sobre el cual el mismo deberá pasar. –Herbert
Editores de Nuestro Pan Diario


EL ALTO COSTO DE LA FALTA DE PERDÓN

-La falta de perdón nos roba el perdón de Dios. (Marcos 11:25)
-La falta de perdón hace crecer la raíz de amargura. (Hebreos 12:15)
-La falta de perdón abre la puerta de nuestra vida a Satanás. (2 Corintios 2:10–11)
-La falta de perdón nos hace andar en tinieblas. (1 Juan 2:9–11)
-La falta de perdón es del diablo. (Santiago 3:14–15)
-La falta de perdón refleja un corazón sin Dios. (Job 36:13)
-La falta de perdón nos esclaviza al pecado. (Hechos 8:23)
-La falta de perdón entristece al Espíritu de Dios. (Efesios 4:30–32)

DESARROLLO DE LA PREDICACIÓN:
1.--La falta de perdón nos roba el perdón de Dios. (Marcos 11:25)
25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.
2.--La falta de perdón hace crecer la raíz de amargura. (Hebreos 12:15)
15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;
3.--La falta de perdón abre la puerta de nuestra vida a Satanás. (2 Corintios 2:10–11).
10 Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, 11 para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

4.--La falta de perdón nos hace andar en tinieblas. (1 Juan 2:9–11)
9 El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. 10 El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. 11 Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.
5.-La falta de perdón es del diablo. (Santiago 3:14–15)
14 Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; 15 porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.
6.--La falta de perdón refleja un corazón sin Dios. (Job 36:13)

13 Mas los hipócritas de corazón atesoran para sí la ira, Y no clamarán cuando él los atare.
7.--La falta de perdón nos esclaviza al pecado. (Hechos 8:23)
23 porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.
8.--La falta de perdón entristece al Espíritu de Dios. (Efesios 4:30–32)
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

LA RAÍZ DE LA AMARGURA
LA RAÍZ DE LA AMARGURA
Por el pastor Adrián Rogers

La amargura apaga la llama del gozo y deja al alma en oscuridad. Lea lo que dice la Palabra de Dios acerca de la amargura.

LA GERMINACIÓN DE LA AMARGURA
LA DEVASTACIÓN DE LA AMARGURA
LA ERRADICACIÓN DE LA AMARGURA
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (Hebreos 12:14-15).

Los que rechazan la gracia de Dios ( Hebreos 12:12-17 )

12 Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; 13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. 14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. 15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; 16 no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. 17 Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.


EL PERDÓN NO ES UNA OPCIÓN
Fue para Juanita Parker una semana verdaderamente trágica. Primero, su marido tuvo un accidente de trabajo quedando gravemente quemado. Segundo, su hijito recién nacido fue diagnosticado con mononucleosis. Tercero, perdió la casa que habían comprado por falta de pagos. Cuarto, y esto fue lo peor, descubrió que su esposo y su mejor amiga eran amantes. Todo esto le sucedió en el lapso de sólo ocho días.
La agonía moral de Juanita duró cuatro semanas. En su desesperación llegó a la conclusión de que para ella sólo había dos opciones: matarse o perdonar. Por fin hizo lo único que podía darle tranquilidad: perdonó. Perdonó a su marido. Perdonó a su amiga. Y con el perdón sincero y completo, recuperó la paz. Es más, con el alma libre de esa carga, pudo tener la fe para resolver sus demás problemas. El perdonar fue su salvación.
Alguien dijo que el perdón no es una opción. No se puede tener paz si no se perdona. En ese sentido el perdón no es una opción. Es un imperativo.
Cuando alguien nos ha ofendido, haciéndonos daño en el alma, exclamamos: «¡Jamás lo perdonaré! La herida es demasiado grande, el desencanto muy grave, el dolor insoportable. ¡Jamás lo perdonaré!»
El problema mayor es que vivir sin perdonar es lo mismo que llevar una piedra en el estómago. Es igual que echar sal continuamente en una herida abierta. Vivir sin perdonar es nublar el entendimiento, endurecer el corazón, amargar el alma.
¿Cuántas veces no habremos repetido el Padrenuestro? Comienza diciendo: «Padre nuestro que estás en el cielo.» Más adelante dice: «Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores» (Mateo 6:9,12,13). Es decir: «De la misma manera en que yo, Señor, perdono, perdóname tú a mí.» Perdonar no es una opción. Es un mandamiento divino.
Cuando Jesús agonizaba en la cruz, mirando a la multitud, dijo: «Padre, perdónalos» (Lucas 23:34). El que más sufrió, el que fue clavado en una cruz, al referirse a sus verdugos dijo: «Padre, perdónalos.» Así nos enseñó el Maestro.
Así es el perdón divino —gratis, eterno y perfecto—, y sin embargo cualquiera puede ser salvo. Pero eso demanda que también nosotros perdonemos. Así como hemos recibido el perdón de Dios, tenemos que perdonar a los demás. No es una opción; es un mandato. Pero Cristo nos da la fuerza para cumplirlo.

martes, 28 de mayo de 2013

EL PERDÓN DE DIOS ES A VECES INCOMPRENSIBLE PERO CIERTO

EL PERDÓN DE DIOS ES A VECES INCOMPRENSIBLE PERO CIERTO: Miqueas 7: 19
IGLESIA CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS.
BIENVENIDOS:
ORACIÓN:
¿ CÓMO PUEDO PERDONAR A AQUELLOS QUE ME HAN OFENDIDO?
Ro 3: 10- 12
3:10 Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
3:11  No hay quien entienda.
No hay quien busque a Dios.
3:12  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
La sentencia de Dios es que somos Pecadores: Todos nos hemos hecho algo indebido, hemos ofendido y pecado contra alguien en algún punto de nuestra vida. ¿ Cómo debemos responder cuando ocurren tales ofensas?. De acuerdo con la Biblia, debemos perdonar. Ef 4: 32 dice:
4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. En Col 3: 13 declara:
3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
Miqueas 7:19
“El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados”
Si, ya sabemos cuál fue tu error, Dios ya lo sabe, tú mismo lo sabes, pero ¿Por qué razón te siguen culpando?, sabemos y estamos conscientes que fue un error que no debió pasar, pero pasó, pero lo lindo Tú naciste para ser LIBRE, Jesús te hizo LIBRE y la LIBERTAD que Dios te dio, no te la puede quitar nadie, ni nada, así que levántate de dónde has caído, cambia tus vestidos de culpa, renuévate en el Señor.
EL SEÑOR NOS ENSEÑÓ A PERDONAR:
  “Poco después, Jesús dijo: «¡Padre, perdona a toda esta gente! ¡Ellos no saben lo que hacen!» Mientras los soldados hacían un sorteo para ver quién de ellos se quedaría con la ropa de Jesús”. Lucas 23:34. Ven y acepta hoy su PERDÓN. De todo esto que te arrepentiste ve y buscaste el perdón “Así que, ¡tengan cuidado con lo que hacen! »Si tu amigo te hace algo malo, llámale la atención. Si te pide perdón, perdónalo. No importa si en un solo día te hace muchas Es increíble pensar en perdonar a aquel que tanto daño nos ha hecho, pero eso es lo que Dios nos manda a hacer. Parece muy difícil de asimilar para nuestra mente humana, que alguien que haya hecho eso que te hicieron merezca perdón, pero la verdad es: ¿Quiénes somos nosotros para no perdonar?, Si Jesús habiendo sufrido el peor escarnio de todos, aun en su estado y a pocos minutos de su muerte perdonó a TODOS, ¿Por qué nosotros no lo podemos hacer?.
La clave de estos pasajes de la Escritura es que debemos perdonar a otros, como Dios nos perdonó a nosotros.¿ Por qué perdonamos?! Porque nosotros hemos sido perdonados!

Tú tienes la capacidad de perdonar, no me digas que no, no pienses que no, al contrario, tu eres hechura de Dios y por lo tanto tienes la capacidad de perdonar. Si Jesús supiera que nos es imposible perdonar, jamás nos hubiera mandado a perdonar. Pero como Él sabía que tú y yo teníamos la capacidad (aunque sea oculta) de perdonar, entonces, por esa razón nos motivó a hacerlo y Él se puso como ejemplo vivo que si se podía.
El peor problema para perdonar, es pensar que no necesitas perdonar o pensar que ya perdonaste, cuando realmente en tu corazón sabes muy bien que no es cierto.
El que seguramente no perdona, es porque entonces tampoco peca( y esto es realmente imposible).

La falta de perdón en parte es acumulación de orgullo, ir y pedir perdón no es una idea descabellada, sino es una acción de fe, humildad y obediencia y amor que traerá consigo una de las sensaciones más hermosas que el ser humano pueda experimentar. Perdonar es también perdonarse. ¿Perdonarse por qué?, perdonarse de no haber podido perdonar antes.
Si tuvieras la voluntad y determinación de llevar a cabo esta acción, puedo imaginarme a Dios con una sonrisa tan hermosa viendo como tú estás llevando a cabo una acción de la cual Él seguramente estará orgulloso de ti y la cual te liberará de todo sentimiento negativo que pueda existir en tu vida.
 TENEMOS QUE HACERLO. PERDONAR

Hoy quiero invitarte a realizar una acción por fe y sobre todo por obediencia y amor al Señor, ve y habla con aquella persona a la cual no puedes perdonar. Ve donde esa persona y aun cuando quizá tú no hayas tenido la culpa o aun cuando creas que no se merece el perdón, ve y pídele perdón, tu acción traerá consigo muchos resultados positivos, desde liberación, hasta bendición de Dios y.  .  .vida. Perdónalo.»”

Por un momento imagínate que cuando le fallas a Dios el viniera y te dijera: “te perdono, pero ya no entraras al reino de los cielos”, ¿Cómo te sentirías?, ¿Será realmente un verdadero perdón eso?, ¡NO!, cuando Dios te perdono olvido por completo tus faltas y por eso ahora eres una nueva criatura y vas camino a la eternidad.
Amado hermano, es momento de evaluar la clase de perdón que estoy ofreciendo, no puedes perdonar a medias, no puedes perdonar tres cuartas, no puedes perdonar a un 99%, el verdadero perdón es OLVIDO TOTAL DE LAS COSAS, y la reacción es de: AQUÍ NO HA PASADO NADA.
¿Realmente he perdonado como se debe?, es la pregunta que cada uno de nosotros nos debemos hacer, puesto que no vaya ser que brotando en nosotros una raíz de amargura dejemos de alcanzar la gloria eterna.
El perdón sería sencillo, si sólo tuviéramos que concederlo a aquellos que lo piden con pena y arrepentimiento. La Biblia nos dice que debemos perdonar a aquellos que pecan contra nosotros, sin ninguna condición. El negar el sincero perdón a una persona, demuestra resentimiento, amargura y enojo. Ninguna de las cuales deben ser características de un cristiano. En el Padre Nuestro decimos:
6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Mt 6: 12. Y en Mt 6: 14- 15.
6:14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
6:15 más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
El que se niega a perdonar a otros, tampoco ha experimentado el perdón de Dios.
Siempre que fallamos, al desobedecer uno de los Mandamientos de Dios, pecamos contra Él. Siempre que hacemos daño a otra persona, no sólo pecamos contra ella, sino contra Dios. El pecado nunca quedará oculto, algún día será presentado a la Luz.
Cuando vemos la enorme Misericordia de Dios al perdonarnos todas nuestras transgresiones, nos damos cuenta de que no tenemos derecho a retener ésta Gracia y ésta Bendición para con otros. Hemos pecado infinitamente más contra Dios que lo que cualquier persona pueda pecar contra nosotros.
En la Parábola de Jesús en Mt 18: 23- 35, nos enseña: Que si Dios nos perdona tanto, ¿ cómo podemos rehusar perdonar a otros tan poco?.
18:27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.
18:28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.
18:32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.
18:33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?
18:34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.
 18:35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.
Dios promete que cuando venimos a Él, pidiéndole perdón, Él nos lo concede gratuitamente.
1 Jn: 9- 10
1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
1:10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
1 Jn 2: 1- 2
1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
2:2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
1 Jn 2: 12
2:12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.
Col 1: 14- 15
1:14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.
1:15 El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
Lc 6: 35- 37
6:35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.
6:36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.
6:37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.
BORRÓN Y OLVIDO, SÓLO PERDÓN Y AMOR.
103:11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,
Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
103:12 Cuanto está lejos el oriente del occidente,
Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
103:13 Como el padre se compadece de los hijos,
Se compadece Jehová de los que le temen.
103:14 Porque él conoce nuestra condición;
Se acuerda de que somos polvo.
LOS DIFERENTES TIPOS DE PERDÓN.
1.      El que Dios me ofrece y me da
2.      El que yo le pido a Dios y Él me concede
3.      El perdón que el otro me pide y yo le doy
4.      El perdón que yo le pido al que he ofendido y él me da
5.      El perdón que recibo del otro sin yo pedirlo
6.      El perdón que yo doy sin el otro pedirlo
Mr 11: 25- 26
11:25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.
11:26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.
Col 1: 3- 6
1:3 Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
1:4 habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos,
1:5 a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio,
1:6 que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad,



PASTOR: Rigoberto Gómez E

sábado, 16 de junio de 2012

EL PERDÓN : UNA VERDADERA ACTITUD DE UN CORAZÓN AGRADECIDO

Cómo perdonar cuando alguien le ha hecho daño
Andar íntimamente con el Señor Jesús quiere decir que debemos hacerle frente al hecho de perdonar a otros, lo cual no siempre resulta fácil. No podemos evadir, ni negar el hecho que las relaciones personales a menudo resultan en un riesgo que implica ofensas y la necesidad de perdonar continuamente. Sea que la culpa de la ofensa sea de otro, o que sea nuestra responsabilidad, Efesios 4:31-32 resume hermosamente cómo podemos tener una conciencia limpia y ser libres para amar y servir a Dios de todo corazón:
Efesios 4:31-32 .
“Desechen todo lo que sea amargura, enojo, ira, gritería, calumnias, y todo tipo de maldad. En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo”. (RVC).
En diferentes momentos de nuestra vida nos veremos abocados a la tarea difícil de perdonar. La siguiente tabla y pasos nos ayudan a encaminarnos a una decisión de obediencia y amor santo.

Cultive un corazón de Perdón
1. Profundice su comprensión del perdón de Dios mediante el estudio de la Biblia y la meditación. Dios ha sido impresionante y absurdamente generoso con nosotros. Permita que la gracia estimule humildad y gratitud. Lea Romanos 5:8.
  
  8  Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
2. Aprenda a reconocer las señales de un corazón perdonador: descartando la necesidad de castigo o venganza, mirando al ofensor con bondad y compasión, y escogiendo extenderse en amor.
3. Aprenda a responder bien cuando los sentimientos heridos vuelven a aflorar. Apóyese en la ayuda del Pastor de Pastores, para que cambie su corazón. Vuélvase (arrepiéntase), afine su oído a la voz del Pastor (dependa) y ande en sus caminos (obedezca).
Camine en los Pasos al perdón
1- Comprenda que perdonar es correr riesgos. Incluso un ofensor arrepentido con toda probabilidad nos fallará de nuevo, tal vez en lo mismo.
2- Apóyese en Dios. Clame: _“Señor: vengo a ti para que me concedas gracia y fuerza para amar a esta persona que me ha hecho daño y procure lo mejor para ella.”
3- Cancele efectivamente la deuda. Mediante la oración, dígale a Dios que usted abandona el derecho de cobrárselas en cualquier nivel y abandone su amargura o resentimiento, deje esto completamente en las manos de Dios.
4- Evalúe si debería o no decirle al ofensor lo que usted ha hecho delante de Dios.
5- Si es apropiado, verbalmente ofrézcale perdón. Si se arrepiente, la relación personal puede volver a su curso. Si no, la relación personal no se puede restaurar; pero cuando se ofrece el perdón, se puede pagar el mal con un bien (Romanos 12:21).
 21  No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.  
Comunique el Perdón
Si usted quiere corregir las cosas con alguien a quien usted le ha hecho daño, pero esa persona no está a su alcance, permita que el perdón de Dios baste. Confíe en que Dios intervendrá por usted para aliviar cualquier dolor de corazón que usted ha causado. Tal vez ayude confesar su pecado a un amigo de confianza.
Si la persona está a su alcance pero rehúsa perdonarle, pregúntese: ¿Indica esa negativa que en realidad no me he arrepentido genuínamente? Examínese según las normas que se hallan en 2 Corintios 7:8-11. Si el arrepentimiento es genuino, entonces el perdón de Dios es suficiente. Dese cuenta, también que el perdón puede ser un proceso. Tal vez la otra persona necesita tiempo para estar dispuesta a perdonar.
2 Corintios 7:8-11. 8  Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó.  9  Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.  10  Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.  11  Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto.

lunes, 27 de mayo de 2013

EL PERDÓN: ES UN DE LOS DONES QUE DIOS NOS DA PARA APLICARLO AL PRÓJIMO

«SALDADO QUEDA»
por Carlos Rey

Hacía poco que el general San Martín había llegado al Perú con el ejército patriota y con el ánimo de acabar con el dominio español en aquella región andina. Y hacía poco que fray Matías Zapata había llegado a Chancay para ejercer las funciones de cura interino de aquella parroquia. Tan pronto se enteró de la llegada de San Martín, el padre Zapata, que era defensor de la autoridad absoluta de la monarquía española, comenzó a atacar desde el púlpito al generalísimo:
«Carísimos hermanos: Sabed que el nombre de ese pícaro insurgente San Martín es por sí solo una blasfemia, y que está en pecado mortal todo el que lo pronuncie, no siendo para execrarlo. ¿Qué tiene de santo ese hombre malvado? ¡Llamarse San Martín ese sinvergüenza...! Confórmese con llamarse sencillamente Martín.... Sabed, pues, hermanos y oyentes míos, que declaro ex­comulgado vetando a todo el que gritare “¡Viva San Martín!”...»
Semanas después las fuerzas patriotas ocuparon Chancay, y el infeliz franciscano cayó en poder del excomulgado caudillo.
—Conque, señor godo —le dijo San Martín—, ¿es cierto que... usted... le ha quitado una sílaba a mi apellido?
El atrevido fraile, ahora con temor y temblor, recurrió a la excusa de que no hacía más que cumplir órdenes de sus superiores, y ofreció retractarse públicamente devolviéndole a su señoría la sílaba.
—No me devuelva usted nada, y quédese con ella —replicó el general—; pero sepa usted que yo, en castigo de su insolencia, le quito también la primera sílaba de su apellido, y entienda que lo fusilo sin misericordia el día que se le ocurra firmar “Zapata”. Desde hoy no es usted más que el Padre Pata....
«Y cuentan —concluye el popular escritor criollo Ricardo Palma en sus Tradiciones peruanas— que hasta 1823 no hubo en Chancay partida de nacimiento, defunción u otro documento parroquial que no llevase por firma fray Matías Pata.»1
En la sentencia de San Martín se cumplía el refrán que dice: «Lo que te hagan, haz, ni menos ni más», como también el refrán afín acuñado así: «Quien paga a otro en la misma moneda, saldado queda.»2
Si bien estos refranes recogen el principio de la justicia humana, rechazan el de la justicia divina. La justicia humana exige que el culpable reciba su merecido, mientras que la divina le ofrece lo que no se merece.3 Es que Dios, en su justicia sin igual, no nos paga en la misma moneda, sino que salda la cuenta de nuestro pecado en la moneda de su perdón.4 Por eso dice aquel otro refrán que sí es acertado: «El errar es humano; el perdonar, divino.»

1Ricardo Palma, Tradiciones peruanas (México: Editorial Porrúa, 1969), pp. 203-04.
2Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), pp. 27-28.
3Mt 5:38‑48.
5:38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.5:39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;5:40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;5:41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.5:42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.5:43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;5:45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.5:46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?5:47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?5:48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
4Ef 4:31‑32.
4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 
4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

ESCRITURA:
Romanos 3:23: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”

Suponga que usted va conduciendo por la calle y un policía le detiene por pasarse una luz roja. Y usted le explica al oficial: “Me pasé una luz roja, pero no tiene derecho de darme ninguna multa porque me detuve en las otras calles y he obedecido el límite de velocidad.”Él le responderá: “No me hable de todo el bien que ha hecho. Usted ha quebrantado la ley.”
Si piensa que será salvo por guardar la ley, entonces debe guardarla toda, puesto que Dios demanda perfección. Ninguna cantidad de obediencia puede sustituir un acto de desobediencia. Si usted guarda toda la ley, mas desobedece en un solo punto, es culpable de quebrantarla toda.

Lea Romanos 7:1-8:4. ¿Puede identificarse con el dilema de Pablo referente a guardar la ley y la lucha dentro de sus miembros concerniente al requisito de obediencia absoluta?.

martes, 18 de octubre de 2011

EL PERDÓN NO ES UNA OPCIÓN

Fue para Juanita Parker una semana verdaderamente trágica. Primero, su marido tuvo un accidente de trabajo quedando gravemente quemado. Segundo, su hijito recién nacido fue diagnosticado con mononucleosis. Tercero, perdió la casa que habían comprado por falta de pagos. Cuarto, y esto fue lo peor, descubrió que su esposo y su mejor amiga eran amantes. Todo esto le sucedió en el lapso de sólo ocho días.
La agonía moral de Juanita duró cuatro semanas. En su desesperación llegó a la conclusión de que para ella sólo había dos opciones: matarse o perdonar. Por fin hizo lo único que podía darle tranquilidad: perdonó. Perdonó a su marido. Perdonó a su amiga. Y con el perdón sincero y completo, recuperó la paz. Es más, con el alma libre de esa carga, pudo tener la fe para resolver sus demás problemas. El perdonar fue su salvación.
Alguien dijo que el perdón no es una opción. No se puede tener paz si no se perdona. En ese sentido el perdón no es una opción. Es un imperativo.
Cuando alguien nos ha ofendido, haciéndonos daño en el alma, exclamamos: «¡Jamás lo perdonaré! La herida es demasiado grande, el desencanto muy grave, el dolor insoportable. ¡Jamás lo perdonaré!»
El problema mayor es que vivir sin perdonar es lo mismo que llevar una piedra en el estómago. Es igual que echar sal continuamente en una herida abierta. Vivir sin perdonar es nublar el entendimiento, endurecer el corazón, amargar el alma.
¿Cuántas veces no habremos repetido el Padrenuestro? Comienza diciendo: «Padre nuestro que estás en el cielo.» Más adelante dice: «Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores» (Mateo 6:9,12,13). Es decir: «De la misma manera en que yo, Señor, perdono, perdóname tú a mí.» Perdonar no es una opción. Es un mandamiento divino.
Cuando Jesús agonizaba en la cruz, mirando a la multitud, dijo: «Padre, perdónalos» (Lucas 23:34). El que más sufrió, el que fue clavado en una cruz, al referirse a sus verdugos dijo: «Padre, perdónalos.» Así nos enseñó el Maestro.
Así es el perdón divino —gratis, eterno y perfecto—, y sin embargo cualquiera puede ser salvo. Pero eso demanda que también nosotros perdonemos. Así como hemos recibido el perdón de Dios, tenemos que perdonar a los demás. No es una opción; es un mandato. Pero Cristo nos da la fuerza para cumplirlo.

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