4:35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.
4:36 Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas.
4:37 Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.
4:38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?
4:39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.
4:40 Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
4:41 Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?.
¿Recuerda cuando Jesús estaba con sus discípulos en el mar de Galilea y se les vino una gran tormenta? Los relámpagos comenzaron a resonar en el viento. El mar se agitó. Y la calmada brisa se convirtió en cruel vendaval. La barca fue lanzada por doquier como si fuera un corcho. Los discípulos se desesperaron y le reclamaron a Cristo quien dormía: “¿No te importa si perecemos? ¡Haz algo!” Y levantándose ordenó:“Calla, enmudece.” Y cesó el viento y el mar se calmo. Este mundo va hacia una gran tormenta y el barómetro espiritual está bajando. Nuestro mundo no conocerá la paz hasta que Jesús, el Príncipe de Paz, venga y diga: “¡Calla, enmudece!”.
¿ Hay amenazas y tormentas en tu vida?.
A ellas les dice Jesucristo“¡Calla, enmudece!”.
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