EN LA BÚSQUEDA
DE LA FELICIDAD TOTAL AGRADEZCO A DIOS QUE SOY FELIZ Y NO INFELIZ.
“Alabaré a
Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo”
(Salmos 7:17).
¿Sabía usted
que el gozo es una opción? Una vez un hombre le dijo a un pordiosero: “¡Buen
día, mi amigo!”, y el pordiosero le contestó: “Oh, muchas gracias, pero,
¿sabe?, ¡nunca he tenido un día malo!” Sorprendido, el hombre le dice:
“Entonces, quiera Dios darle una vida feliz, amigo.” Y la respuesta del
limosnero fue: “Agradezco a Dios que nunca soy infeliz.” El hombre se quedó sin
poder hablar. Y el pordiosero continuó: “Cuando tengo suficiente para comer,
agradezco a Dios. Cuando paso hambres, agradezco a Dios. Si es la voluntad de
Dios para mí que soporte esto, lo que quiera que sea la voluntad de Dios para
mí, me hace feliz.” Amigo, ¡ese pordiosero escogió ser feliz!
CADA UNO DE
NOSOTROS ESCOGE SER FELIZ.
¿Quiere
usted ser feliz? Entonces, escoja ser feliz hoy, sin que importen las
circunstancias, alabando a Dios. No va a ser fácil, pero la victoria le espera.
¿NECESITA
USTED SER FELIZ? JESUCRISTO ES LA RESPUESTA Y ES SU COMPLETA FELICIDAD.
“Alegraos,
justos, en Jehová, y alabad la memoria de su santidad” (Salmo 97:12).
Años atrás,
la revista Selecciones publicó un artículo en el que se decía que para que una
persona sea feliz y tenga satisfacción, tres cosas eran necesarias. Primero,
necesitaban algo en qué creer. Segundo, necesitaban alguien a quien amar y,
tercero, necesitaban algo que valga la pena realizar. Eso es verdad, no porque
la revista lo haya mencionado, sino porque la Palabra de Dios lo afirma. Debe
haber algo más en la vida que el siguiente aliento o el próximo paso. Y su
nombre es Jesucristo. Él es, por cierto, el cumplimiento de esas tres
necesidades. Jesús es el único en quien creer, Él es a quien debemos amar, y a quien
vale la pena servir. ¿Usted anhela la felicidad? Jesucristo satisface toda
necesidad en su vida.
¿En qué
gastó sus energías la semana pasada, tratando de ser feliz? ¿En los centros
comerciales? ¿En el estadio de fútbol? ¿En la playa o en las montañas? No hay
nada de malo en estas cosas si están balanceadas por una vida de oración, de
estudio de la Palabra de Dios y de servicio a otros menos afortunados que
usted, o evangelizando a los perdidos. Haga un compromiso hoy de re-dedicar su
vida a Dios.
LAS TRISTEZAS
Y LAS TRIBULACIONES NO AYUDAN A CRECER.
Salmo 42:5:
“¿Por qué te abates, oh alma mía... espera en Dios; porque aún he de alabarle.”
Aquí está un
ancla para su alma en las tormentas de la vida: Estoy creciendo por medio de Su
plan.
¿Cuál es el
plan de Dios para usted? Él quiere agrandarle, no consentirle. Dios no está tan
interesado en hacerle feliz, ni en que esté saludable. El está interesado en
santificarle. Por ello, Dios permite las tribulaciones para hacerle más como
Cristo. Piense acerca de los tiempos cuando usted ha crecido más. Es cuando
llega su amigo “Problemas”.
El pastor
Rogers afirmó: “Yo he crecido más en mi propia vida, en tiempos de profunda
desesperación.”
¿Puede usted
mirar los problemas en su vida, no como adversidades, sino como amigos?
Obsérvelos de nuevo y adquiera una perspectiva piadosa acerca de éstos. Vea
cómo usted puede santificarse a través de las tribulaciones.
EL SECRETO DE UNA VIDA FELIZ Y PRODUCTIVA ES:
DARLE GRACIAS A DIOS EN TODO.
Efesios
5:20: “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de Nuestro
Señor Jesucristo.
” Hay cuatro
tipos de individuos. Existen los que siempre están quejándose y renegando. ¿Ha
conocido usted a alguno de ellos? Son capaces de iluminar una habitación con
tan sólo salir de ésta. Ese es el nivel más bajo de vida. Hay otros que llevan
vidas de ingratitud. No se quejan, pero nunca le agradecen a Dios las
bendiciones tan obvias que reciben. Eso está un poco mejor, más no mucho. Luego
existen los que le agradecen a Dios las bendiciones innegables que reciben de
Él. Cuando algo bueno sucede, están agradecidos. Ese es un mejor nivel. Sin
embargo el más alto de todos los niveles, es estar agradecido por todo y en
todo tiempo. Ese es el secreto de una vida feliz y productiva.
Incline su
rostro ante el Señor y piense en cada situación difícil que está enfrentando.
Ahora, agradézcale a Dios por cada una de esas dificultades.
ES DIOS EL
QUE ME HACE FELIZ.
“Te alabaré,
oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, y glorificaré tu nombre para siempre”
(Salmos 86:12).
¿Qué es lo
que le proporciona gozo hoy? Usted dirá: “El Señor me hace feliz.” Bueno, pero
¿cómo sabe usted que no es el bonito carro que tiene? ¿O su novia o novio? ¿O
su buena apariencia física? ¿O su cuenta bancaria? ¿O su popularidad?
Le diremos
cómo puede saberlo: por el proceso de eliminación. Si Dios le quitara su salud,
su hogar, su trabajo, y aun así usted tiene gozo, entonces sabe que es Jesús.
Si usted pierde el gozo cuando pierde cualquiera de las cosas mencionadas,
usted es un idólatra porque de ahí es de donde obtiene su gozo. No queremos
decir que no esté temporalmente triste y disgustado cuando pierde algunas de
esas cosas, pero si el gozo desaparece de su vida, usted no estaba obteniendo
su gozo del Señor. Usted nunca sabrá que Jesús es todo lo que necesita, hasta
que Jesús sea todo lo que tiene.
Es tiempo de
chequear su corazón: ¿en verdad ama a Dios con todo su corazón? Vuelva a
dedicar su vida a Él, hoy. Rinda cada milímetro de quién es usted y de lo que
tiene, a Él. Si es necesario, pídale perdón por haber cometido idolatría.
EL MOMENTO
DEL PERDÓN ES EL MOMENTO DE MÁS FELICIDAD CON DIOS.
Isaías 1:18:
“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como
la grana, como la nieve serán emblanquecidos.”
En una
reunión del Ejército de Salvación, entre la multitud había un sarcástico que
gritaba: “¿Te puedes callar? ¡Estás soñando!” De repente, él sintió que le
jalaban su abrigo. Era una niña y ésta le dijo: “Ése que está hablando es mi
papá; él solía ser un borracho y golpeaba a mi mamá. No teníamos suficiente
comida. Después mi papá se entregó a Cristo, y su vida cambió. ¿Ve a la mujer
que está allá? ¿Ve que feliz está? Ella es mi mamá. Señor, si mi papá está
soñando, ¡no lo despierte!”
¡Qué
Salvador, que puede tomar a un pobre pecador perdido, lavarlo, salvarlo y
hacerlo una nueva persona! ¡Aleluya!
Segunda
Corintios 7:1: “Amados, puestos que tenemos tales promesas, limpiémonos.”
Usted fue
creado para conocer tres mundos: el espiritual, el psicológico y el material.
Éstos pueden ser considerados el mundo sobre nosotros, el mundo dentro de
nosotros y el mundo a nuestro derredor. Estos mundos se relacionan a las tres
partes de nuestra naturaleza humana: espíritu, alma y cuerpo. Cuando usted
posee con su cuerpo una relación correcta con el mundo material, estará
saludable. Cuando tiene con su alma una relación correcta con el mundo
psicológico, estará feliz. Cuando usted posee con su espíritu una relación
correcta con el mundo espiritual, será santo.
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