lunes, 31 de agosto de 2015

QUIERO UNA PAZ EN MI CORAZÓN QUE MUESTRE LA FELICIDAD QUE VIVO EN CRISTO JESÚS SEÑOR NUESTRO.

EN LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD TOTAL AGRADEZCO A DIOS QUE SOY FELIZ Y NO INFELIZ.
“Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo” (Salmos 7:17).
¿Sabía usted que el gozo es una opción? Una vez un hombre le dijo a un pordiosero: “¡Buen día, mi amigo!”, y el pordiosero le contestó: “Oh, muchas gracias, pero, ¿sabe?, ¡nunca he tenido un día malo!” Sorprendido, el hombre le dice: “Entonces, quiera Dios darle una vida feliz, amigo.” Y la respuesta del limosnero fue: “Agradezco a Dios que nunca soy infeliz.” El hombre se quedó sin poder hablar. Y el pordiosero continuó: “Cuando tengo suficiente para comer, agradezco a Dios. Cuando paso hambres, agradezco a Dios. Si es la voluntad de Dios para mí que soporte esto, lo que quiera que sea la voluntad de Dios para mí, me hace feliz.” Amigo, ¡ese pordiosero escogió ser feliz!
CADA UNO DE NOSOTROS ESCOGE SER FELIZ.
¿Quiere usted ser feliz? Entonces, escoja ser feliz hoy, sin que importen las circunstancias, alabando a Dios. No va a ser fácil, pero la victoria le espera.
¿NECESITA USTED SER FELIZ? JESUCRISTO ES LA RESPUESTA Y ES SU COMPLETA FELICIDAD.
“Alegraos, justos, en Jehová, y alabad la memoria de su santidad” (Salmo 97:12).
Años atrás, la revista Selecciones publicó un artículo en el que se decía que para que una persona sea feliz y tenga satisfacción, tres cosas eran necesarias. Primero, necesitaban algo en qué creer. Segundo, necesitaban alguien a quien amar y, tercero, necesitaban algo que valga la pena realizar. Eso es verdad, no porque la revista lo haya mencionado, sino porque la Palabra de Dios lo afirma. Debe haber algo más en la vida que el siguiente aliento o el próximo paso. Y su nombre es Jesucristo. Él es, por cierto, el cumplimiento de esas tres necesidades. Jesús es el único en quien creer, Él es a quien debemos amar, y a quien vale la pena servir. ¿Usted anhela la felicidad? Jesucristo satisface toda necesidad en su vida.
¿En qué gastó sus energías la semana pasada, tratando de ser feliz? ¿En los centros comerciales? ¿En el estadio de fútbol? ¿En la playa o en las montañas? No hay nada de malo en estas cosas si están balanceadas por una vida de oración, de estudio de la Palabra de Dios y de servicio a otros menos afortunados que usted, o evangelizando a los perdidos. Haga un compromiso hoy de re-dedicar su vida a Dios.
LAS TRISTEZAS Y LAS TRIBULACIONES NO AYUDAN A CRECER.
Salmo 42:5: “¿Por qué te abates, oh alma mía... espera en Dios; porque aún he de alabarle.”
Aquí está un ancla para su alma en las tormentas de la vida: Estoy creciendo por medio de Su plan.

¿Cuál es el plan de Dios para usted? Él quiere agrandarle, no consentirle. Dios no está tan interesado en hacerle feliz, ni en que esté saludable. El está interesado en santificarle. Por ello, Dios permite las tribulaciones para hacerle más como Cristo. Piense acerca de los tiempos cuando usted ha crecido más. Es cuando llega su amigo “Problemas”.

El pastor Rogers afirmó: “Yo he crecido más en mi propia vida, en tiempos de profunda desesperación.”
¿Puede usted mirar los problemas en su vida, no como adversidades, sino como amigos? Obsérvelos de nuevo y adquiera una perspectiva piadosa acerca de éstos. Vea cómo usted puede santificarse a través de las tribulaciones.

 EL SECRETO DE UNA VIDA FELIZ Y PRODUCTIVA ES: DARLE GRACIAS A DIOS EN TODO.
Efesios 5:20: “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
” Hay cuatro tipos de individuos. Existen los que siempre están quejándose y renegando. ¿Ha conocido usted a alguno de ellos? Son capaces de iluminar una habitación con tan sólo salir de ésta. Ese es el nivel más bajo de vida. Hay otros que llevan vidas de ingratitud. No se quejan, pero nunca le agradecen a Dios las bendiciones tan obvias que reciben. Eso está un poco mejor, más no mucho. Luego existen los que le agradecen a Dios las bendiciones innegables que reciben de Él. Cuando algo bueno sucede, están agradecidos. Ese es un mejor nivel. Sin embargo el más alto de todos los niveles, es estar agradecido por todo y en todo tiempo. Ese es el secreto de una vida feliz y productiva.
Incline su rostro ante el Señor y piense en cada situación difícil que está enfrentando. Ahora, agradézcale a Dios por cada una de esas dificultades.
ES DIOS EL QUE ME HACE FELIZ.
“Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, y glorificaré tu nombre para siempre” (Salmos 86:12).
¿Qué es lo que le proporciona gozo hoy? Usted dirá: “El Señor me hace feliz.” Bueno, pero ¿cómo sabe usted que no es el bonito carro que tiene? ¿O su novia o novio? ¿O su buena apariencia física? ¿O su cuenta bancaria? ¿O su popularidad?

Le diremos cómo puede saberlo: por el proceso de eliminación. Si Dios le quitara su salud, su hogar, su trabajo, y aun así usted tiene gozo, entonces sabe que es Jesús. Si usted pierde el gozo cuando pierde cualquiera de las cosas mencionadas, usted es un idólatra porque de ahí es de donde obtiene su gozo. No queremos decir que no esté temporalmente triste y disgustado cuando pierde algunas de esas cosas, pero si el gozo desaparece de su vida, usted no estaba obteniendo su gozo del Señor. Usted nunca sabrá que Jesús es todo lo que necesita, hasta que Jesús sea todo lo que tiene.
Es tiempo de chequear su corazón: ¿en verdad ama a Dios con todo su corazón? Vuelva a dedicar su vida a Él, hoy. Rinda cada milímetro de quién es usted y de lo que tiene, a Él. Si es necesario, pídale perdón por haber cometido idolatría.
EL MOMENTO DEL PERDÓN ES EL MOMENTO DE MÁS FELICIDAD CON DIOS.
Isaías 1:18: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos.”
En una reunión del Ejército de Salvación, entre la multitud había un sarcástico que gritaba: “¿Te puedes callar? ¡Estás soñando!” De repente, él sintió que le jalaban su abrigo. Era una niña y ésta le dijo: “Ése que está hablando es mi papá; él solía ser un borracho y golpeaba a mi mamá. No teníamos suficiente comida. Después mi papá se entregó a Cristo, y su vida cambió. ¿Ve a la mujer que está allá? ¿Ve que feliz está? Ella es mi mamá. Señor, si mi papá está soñando, ¡no lo despierte!”
¡Qué Salvador, que puede tomar a un pobre pecador perdido, lavarlo, salvarlo y hacerlo una nueva persona! ¡Aleluya!
Segunda Corintios 7:1: “Amados, puestos que tenemos tales promesas, limpiémonos.”
Usted fue creado para conocer tres mundos: el espiritual, el psicológico y el material. Éstos pueden ser considerados el mundo sobre nosotros, el mundo dentro de nosotros y el mundo a nuestro derredor. Estos mundos se relacionan a las tres partes de nuestra naturaleza humana: espíritu, alma y cuerpo. Cuando usted posee con su cuerpo una relación correcta con el mundo material, estará saludable. Cuando tiene con su alma una relación correcta con el mundo psicológico, estará feliz. Cuando usted posee con su espíritu una relación correcta con el mundo espiritual, será santo.


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