LA VERDAD
SOBRE LA NAVIDAD ES QUE EL NIÑO DE LA NAVIDAD ES DIOS.
INTRODUCCIÓN:
Para muchos,
la Navidad es un tiempo para pensar en Jesucristo como un bebé en un pesebre.
Ciertamente el nacimiento de Cristo es un acontecimiento especial y milagroso,
mas no es ese el foco principal. La verdad central de la historia de Navidad es
ésta: El Niño de la Navidad es Dios.
Por casi dos
mil años, el debate sobre quién es Jesús realmente ha sido constante. Las
sectas y los escépticos han ofrecido explicaciones diversas: dicen que él es un
dios de tantos, un ser creado, un ángel elevado, un buen maestro, un profeta,
etcétera. El hilo común de todas esas teorías es que hacen a Jesús menos que
Dios. Pero la prueba bíblica es apabullante: este niño en el pesebre es la
encarnación de Dios.
Colosenses
1:15-20 dice. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda
creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los
cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean
dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y
para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y
él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el
primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por
cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él
reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las
que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz).
EL VERDADERO
SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD.
Isaías 9:6
Recuerdo
cuando era niño siempre solíamos reunirnos en casa de mi abuela para celebrar
la navidad. Ese día era el día más esperado del año para mí. No solamente
porque recibía muchos regalos sino porque toda mi familia se reunía para
celebrar ese día tan especial. Justamente a la medianoche todos nos dábamos el
"abrazo" de navidad e intercambiamos buenos deseos para el próximo
año.
A decir
verdad, no creo que mi familia era la única que tenía esa tradición. A través
del mundo miles de millones de personas celebran la navidad. Cada uno en su
propia forma. ¿Alguna vez te has preguntado por qué celebramos la navidad?
Algunas personas la celebran por tradición o porque así fueron inculcadas desde
pequeñas. Sin embargo, la navidad es más que un día festivo en el calendario.
La navidad
marcó la historia de la humanidad para siempre ya que Dios decidió hacerse muy
pero muy personal a través del nacimiento de su hijo Jesús.
Isaías 9:6
dice: "Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la
soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable,
Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz."
El verdadero
significado de la navidad es la celebración que Dios está con nosotros. Y como
tal Él es nuestro consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno y Príncipe de
paz.
Quizás esta
navidad no será lo que tú esperabas. Quizás esta navidad te encuentras en un
mundo de incertidumbre. Quizás tus amigos te han traicionado. Quizás tus
finanzas no están estables. Quizás has perdido a un ser querido y sus recuerdos
te traen bastante dolor.
No sé cuál
sea tu situación. Lo único que sí te puedo garantizar es que existe un Dios que
hace más de 2000 años decidió hacerse muy personal para que tú y yo pudiésemos
abordarlo con toda confianza. Un Dios que decidió aconsejarnos en esos momentos
indecisos de la vida, un Dios que decidió darnos el poder necesario para
sobrepasar los momentos adversos de la vida, un Dios que decidió inundarnos con
Su amor y Su gracia, un Dios que prometió jamás abandonarnos, un Dios que
decidió llenarnos de paz y serenidad en esos momentos de dolor. ¿Lo crees?.
JESÚS ES
MEJOR QUE SANTA CLAUS O QUE PAPÁ NOEL.
Juan
1:1-5,14 (RVA)
En el
principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron
creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la
vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las
tinieblas no han podido extinguirla...
...Y el
Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la
gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de
verdad.
¿Sabes por
qué es mejor Jesús que Santa Claus? O papá Noel.
Santa vive
en el Polo Norte, Jesús está en todas partes.
Santa se
pasea en trineo, Jesús se pasea por el viento y camina sobre las aguas.
Santa viene
una vez al año, Jesús es una ayuda siempre presente.
Santa llena
tus calcetines con regalos, Jesús suple todas tus necesidades.
Santa baja
por tu chimenea sin invitación, Jesús se detiene en tu puerta y toca, después
entra a tu lado cuando tú lo invitas.
Para ver a
Santa tienes que hacer fila, Jesús está tan cerca como el hecho de mencionar su
nombre.
Santa te
deja sentarte en sus piernas, Jesús te deja descansar en sus brazos.
Santa no se
sabe tu nombre, todo lo que puede decir es "Hola pequeño, ¿cómo te
llamas?", Jesús sabe tu nombre desde antes de que nacieras. No sólo sabe
tu nombre, también sabe tu dirección. Él sabe tu historia y tu futuro.
Santa tiene
una barriga que parece llena de mermelada, Jesús tiene un corazón lleno de
amor.
Todo lo que
Santa puede ofrecer es un HO! HO! HO!, Jesús te ofrece amor, salud, ayuda,
esperanza y Vida Eterna.
Santa dice
"No llores", Jesús dice "Descansa tus preocupaciones en mí, que
yo cuidaré de ti"
Los pequeños
ayudantes de Santa hacen juguetes, Jesús hace nueva vida, repara corazones
lastimados y arregla hogares rotos.
Santa puede
hacerte sonreír, Jesús te da la alegría que es tu fuerza.
Santa deja
regalos debajo de tu árbol, Jesús fue nuestro regalo de parte de Dios, él murió
en una cruz por ti y por mí.
Necesitamos
recordar quién verdaderamente le da sentido a la Navidad, necesitamos poner a
Jesús de regreso en Navidad. Jesús es la verdadera razón de ser de esta época.
¿DONDE HAY LUGAR?.
“Lo envolvió
en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la
posada”.
Lucas 2:7
Uno de los
himnos navideños que con más intensidad tengo grabado en mi memoria es el que
habla de cómo Jesús lo dejó todo para venir al mundo y no encontró más que
marginación y rechazo por parte de la gente de entonces y de ahora. En las
distintas estrofas presenta variaciones del mismo principio: él se sacrificó
por nosotros, pero la respuesta no fue la que desearíamos. Pero reconozco que
me encanta lo que dice el coro después de lamentar que en ninguna parte hubiera
lugar para Él: “Ven a mi corazón, oh Cristo, pues en él hay lugar para ti”.
Lo
importante es que, al mirar dentro de su corazón, pueda ver usted esa
disposición a que Cristo sea su Salvador y su Señor. Él ya ha venido, ¿cómo
encuentra su corazón? ¿Le está esperando con los brazos abiertos? La condición
de nuestro corazón no cambia la realidad de su mensaje y su obra de salvación,
pero es de vital importancia oír la voz del Espíritu Santo llamando a nuestra
puerta. Ábrale.
Piensa
Nada debería
ocupar el lugar que pertenece exclusivamente a Dios.
Ora
Señor, honra
mi posada con tu presencia eterna. Límpiame y haz de mí tu templo.
PRINCIPE DE
PAZ.
“Porque nos
ha nacido un niño... la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán
estos nombres: … Príncipe
de paz”.
Isaías 9:6
Una de las
más fuertes críticas que se hace al cristianismo es la cantidad de guerras que
se han hecho usando el nombre de Dios. Eso siempre ha sido así. Sin embargo, el
Mesías se nos presenta aquí como Príncipe de paz. Eso no quiere decir que quede
excluida la guerra, sino que el principado o reino que Él va a implantar se
caracterizará por la paz.
En las
bienaventuranzas dice que son felices los pacificadores, los que se esfuerzan
por construir, establecer y mantener la paz, porque ellos serán llamados hijos
de Dios, es decir, los que más se parecen a Dios, los que son como su Padre. Si
Dios es rey en nuestro hogar, podemos poner en la puerta de entrada nuestra
casa “bienvenido al Reino de Paz”. Si tenemos a Dios como rey en nuestras
relaciones laborales, podremos declarar también la paz a pesar de todas las
tensiones que surjan en el quehacer diario. Lo más importante: una vez
justificados gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro señor
Jesucristo (Romanos 5:1).
Piensa
Cristo ha
vencido la guerra crucial, derrotando el pecado, para hacernos partícipes de su
Principado de Paz.
Ora
Te alabamos,
Señor, por el maravilloso don de la paz que has ganado para nosotros. Ayúdanos
a ser dignos embajadores de ese Principado. Amén.
PADRE ETERNO.
Porque nos
ha nacido un niño... la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán
estos nombres: … Padre eterno”.
Isaías 9:6
Cuando el
Mesías anunciado se nos presenta como un padre eterno, está subrayando dos
anhelos profundos del ser humano: por un lado, la necesidad de un padre, de
alguien en quien podemos confiar, que nos va enseñar, que nos va guardar, que
va proveer para nuestras necesidades y crecimiento, a quien podemos acudir
cuando tenemos miedo, etcétera. Pero no menos importante es la noción de que
ese padre es eterno.
Querido
lector, imagínate ahora siendo niño, con nueve o diez años de edad, disfrutando
de todas las bendiciones que supone tener un buen padre, pero que te digan que
ese padre se marcha dentro de semanas, meses, incluso años. Creo que eso es
terrible.
Nuestro
Salvador es padre eterno, tenemos en Él todo lo que necesitamos como hijos,
como niños que somos, débiles y siempre en proceso de aprendizaje. Tenemos en
Él esa preciosa provisión con carácter eterno, con la seguridad de que nunca
nos va a faltar.
Piensa
Tu Padre
eterno te ama eternamente.
Ora
Gracias,
Señor, por cada uno de los nombres del Mesías. Ayúdame a honrarte como Padre.
Amén.
DIOS FUERTE.
“Porque nos
ha nacido un niño... la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán
estos nombres: … Dios fuerte”.
Isaías 9:6
El Mesías se
nos anuncia también como Dios. Necesitamos a Dios. Y necesitamos a un Dios
fuerte.
Las
religiones siempre han tenido una tendencia pendular entre un Dios severo,
huraño, rígido, justiciero, vengativo, y un Dios blando, indulgente, casi
indolente, al que no le preocupa tanto el pecado. En la Biblia tenemos una
descripción de Dios que deja muy clara su misericordia, su benevolencia, su
amor y disposición a perdonar, pero también su fuerza.
Nuestro Dios
es Dios fuerte, suya es la victoria. Si miramos al futuro, contemplamos al Dios
fuerte venciendo y estableciendo su reino. Y es necesario que lo veamos así,
porque los problemas que enfrentamos también son fuertes, las tentaciones que
nos asaltan también son fuertes, los pesos que nos aplastan también son
fuertes. Lo precioso del versículo de Isaías es que este Dios fuerte es un
niño, es el Hijo que se entrega para salvarnos. Él tiene la santidad, el amor y
la fuerza para ser nuestro Dios.
Piensa
Por fuertes
que sean los problemas que enfrentas, más fuerte es nuestro Dios.
Ora
Padre
nuestro, ayúdanos a considerar debidamente cómo eres Tú, para no amedrentarnos
por las pruebas o dificultades que pretenden hacernos retroceder. Oramos en el
nombre de Jesús, amén.
CONSEJERO
ADMIRABLE.
Porque nos
ha nacido un niño... la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán
estos nombres: Consejero admirable”.
Isaías 9:6
La presencia
y el éxito comercial de los libros de auto ayuda –que llenan muchos estantes en
las librerías- resultan un tanto paradójicos, porque cuando hablamos con las
personas de nuestro alrededor lo normal es que digan que no necesitan o no
aceptan consejos, cada uno es autoridad para sí mismo. La realidad pone de
manifiesto algo muy distinto. Aunque rechacen el consejo de Dios, consciente o
inconscientemente buscan consejo, no solo empresarial o profesional, sino
espiritual, de formación personal, de tratamiento familiar, de lucha contra
problemas internos.
En la
Palabra de Dios tenemos consejos de sabiduría para todos esos asuntos. El
Mesías es consejero admirable. Cuando nos acercamos a Él y escuchamos su voz,
nos quedamos asombrados. Además nos dio su Espíritu Santo como consejero, como
abogado y compañero que nos consuela, aconseja, guía a la verdad, da testimonio
de la presencia de Dios en nuestro interior, nos pone en contacto con los
atributos espirituales de Dios. Vemos necesario, pues, ese consejero admirable,
que no solo nos deja consejos, sino que se pone a nuestro lado para aconsejar.
Piensa
Es consejero
admirable, así que admira sus consejos.
Ora
Abre
nuestros oídos, Señor, para prestar la atención merecida a tu preciosa Palabra.
Amén.
BUEN
GOBIERNO, UN REGALO
...al cual
se le ha concedido el poder de gobernar...
Isaías 9:6
Es rara la
semana en que los titulares de los periódicos no traen alguna noticia sobre el
gobierno. Los medios se encargan de dar a conocer al pueblo, los fracasos y las
fallas salen a la luz. Somos fallos y todos fracasamos fácilmente como seres
humanos.
A pesar de
eso, todavía tenemos esperanza. A cada elección, esperamos algo mejor, pensando
que seremos favorecidos con líderes sabios e íntegros. Sin embargo muchas veces
nos quedamos desconcertados. Naturalmente, nosotros también no siempre actuamos
de manera correcta. Muchas veces, criticamos a nuestros líderes, en vez de
sustentarlos en oración delante de Dios.
¿Quién no se
admira al descubrir que el poema de Isaías, es político? Este poema del
advenimiento está lleno de promesas políticas. El advenimiento es antes de la
venida del Soberano que colocará todo en orden y en su lugar. El es el
“Maravilloso Consejero, Dios Fuerte, Padre de la Eternidad, Príncipe de Paz”.
¿Isaías está hablando aquí a cerca de un rey que es un sueño? Los cristianos
saben que el evangelio de la Navidad es más que una utopía. Jesús vino, y está
viniendo otra vez para establecer su reino completo. El gobierno reposa sobre
sus hombros. Él establecerá y mantendrá la justicia, la rectitud y la paz en el
reino de Dios para siempre.
Piensa
Es fácil
opinar, difícil es asumir responsabilidad y compromiso.
Ora
Amado Señor
Jesús, Rey Todopoderoso, ven y ayúdanos a alabar tu nombre y a exaltarte. Señor
fiel y sobre todos victorioso, ven a reinar sobre nosotros todos los días de
nuestras vidas aquí en la tierra. Amén.