El Señor Jesucristo nos da las Bienaventuranzas o Beatitudes: actitudes que deben ser. Éstas no son trivialidades, sino actitudes que tratan con el carácter del creyente. Su reputación es lo que otros piensan de usted, mas el carácter es lo que Dios sabe de usted. Las Bienaventuranzas no dicen: “Bienaventurado es lo que usted tiene”, ni: “Bienaventurado es lo que usted hace”, sino: “Bienaventurado lo que usted es”.
¿Qué es lo que la mayoría de las personas en el mundo están haciendo? Están buscando la felicidad. Si usted busca la felicidad, nunca la encontrará. Sin embargo, si se pone en paz con Dios, la bienaventuranza lo encontrará.
¿Ha estado buscado su valor en lo que tiene o en lo que usted hace? Confiésalo ante el Señor y medite en las actitudes que debe tener.Mateo 5:3: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.”
¿Qué significa ser pobre en espíritu? Jesús está hablando de ser un mendigo. Él está diciendo:“Bienaventurados son los mendigos.” Él no está hablando aquí de finanzas, sino de una persona espiritualmente pobre. Antes de que una persona pueda entrar en el reino de los cielos debe reconocer primero que NO importa cuánto tenga en el reino material o en el reino psicológico, está rotunda y totalmente en quiebra espiritual y es un mendigo ante Dios. Si esa persona no ve eso, nunca jamás entrará en el reino de los cielos.
El pastor Rogers solía mencionar a menudo que era simplemente un mendigo mostrándole a otro mendigo dónde encontrar comida.
¿Se ve usted a sí mismo como un mendigo en necesidad del Pan del Cielo?.
¿Qué significa ser manso? Primero, permítanos decirle lo que no es antes de decirle lo que es. La mansedumbre no es debilidad. La palabra “manso” significa ‘ceder’. Literalmente tiene la idea de fuerza bajo control. Cuando un animal, sobre todo un caballo, es domesticado, está entrenado para que un jinete pueda sentarse en su lomo o para que pueda tirar de un arado. El término apropiado para este proceso es que el animal ha sido domado o amansado. Ahora cede al jinete o al yugo. El animal ahora exhibe fuerza bajo control. Eso es mansedumbre.
Le invito a leer Mateo 11:29 y 21:5. ¿Qué dice Jesús de Sí mismo y cómo puede usted emularlo?.
Mateo 5:4: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.”
Nosotros hemos hecho todo lo posible para no sentir ningún dolor. Tenemos psicólogos que adormecen nuestra neurosis. Consejeros que nos absuelven de culpa. Doctores que calman nuestro dolor. Agentes de seguros que remueven nuestras preocupaciones. E incluso en la muerte tenemos la funeraria que trata de embellecer la muerte para nosotros. Con todo, Jesús era un varón de dolores. Él vio el pecado a su derredor y éste quebrantó su corazón. En Mateo 23:34-39, leemos cómo Jesús sufrió por Jerusalén y la destrucción que el pecado forjó en los corazones de los hombres.
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación. Mateo 5:4.
Llegamos a Sión por un valle de lágrimas. Podría creerse que el llanto y la bendición eran términos irreconciliables, pero el Salvador, que es infinitamente sabio, los une en esta bienaventuranza. Por tanto, lo que Dios ha juntado no trate de separarlo el hombre.
Llorar sobre nuestro pecado y el pecado de los demás es el sello que Dios pone sobre sus fieles hijos. Cuando el Espíritu de gracia es derramado sobre la casa de David, o sobre cualquiera otra casa, harán llanto. Por medio del llanto recibimos las más ricas bendiciones, del mismo modo que por el agua se obtienen los frutos más excelentes.
¿Las cosas que quebrantan el corazón de Jesús, quebrantan el suyo? ¿Están sus ojos secos, sin lágrimas, en un mundo que se dirige al infierno? Es hora de ser como Jesús.
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” - (Mateo 5:4).
Jesús reveló las Bienaventuranzas en secuencia a propósito porque es la forma en que crecemos en santificación. Primero, vemos nuestra condición espiritual en bancarrota en Mateo 5:3, lo que quebranta nuestro corazón. Aquí en el versículo cuatro la palabra “lloran” habla de una forma fuerte de lamentación, no una lágrima sentimental. Lo que necesitamos hoy son hombres y mujeres quebrantados por su pecado. Proverbios 14:9: “Los necios se mofan del pecado; mas entre los rectos hay buena voluntad.” Jesús habla de esta buena voluntad, cuando Él dice que recibirán consolación. El Espíritu Santo es nuestro Consolador cuando estamos quebrantados a causa de los pecados que cometimos. ¿Sabe dónde deberíamos estar? Postrados ante Dios llorando amargamente por la esterilidad de nuestras vidas, la frialdad de nuestros corazones y la iniquidad de nuestras actitudes. ¿Y cuál sería el resultado? Seremos consolados.
Escriba la (s) forma (s) en que Dios le ha quebrantado en este año pasado y la sanidad que Él trajo. Use este testimonio de la gracia de Dios para motivar a un hermano o hermana, o a un alma perdida.
Mateo 5:5: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.”
¿Qué significa ser manso? Primero, permítanos decirle lo que no es antes de decirle lo que es. La mansedumbre no es debilidad. La palabra “manso” significa ‘ceder’. Literalmente tiene la idea de fuerza bajo control. Cuando un animal, sobre todo un caballo, es domesticado, está entrenado para que un jinete pueda sentarse en su lomo o para que pueda tirar de un arado. El término apropiado para este proceso es que el animal ha sido domado o amansado. Ahora cede al jinete o al yugo. El animal ahora exhibe fuerza bajo control. Eso es mansedumbre.
Le invito a leer Mateo 11:29 y 21:5. ¿Qué dice Jesús de Sí mismo y cómo puede usted emularlo?.
11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
21:5 Decid a la hija de Sion:
He aquí, tu Rey viene a ti,
Manso, y sentado sobre una asna,
Sobre un pollino, hijo de animal de carga.
He aquí, tu Rey viene a ti,
Manso, y sentado sobre una asna,
Sobre un pollino, hijo de animal de carga.
“Bienaventurados
los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo
5:6).
Jesús nos
dice que cuando buscamos la justicia, seremos saciados. Suena como si fuésemos
a ser felices, ¿no lo cree? Sin embargo, la felicidad no es algo que
encontramos al tener hambre de ella, es algo que recibimos al servir al Señor.
Dios no quiere que seamos felices sin Cristo. Dios nos permite experimentar
infelicidad en nuestras vidas en la misma forma que experimentamos dolor cuanto
nos paramos en un clavo. El dolor nos informa que algo anda mal. Ahora bien,
para nosotros buscar la felicidad sin buscar la justicia sería como quebrarse
un brazo y no tomar medicamento para el dolor ni volverlo a encajar. Las
bendiciones llegan cuando encontramos al Libertador. Cuando usted tenga hambre
de Él, usted lo tendrá a Él. ¿Cuánto de Dios desea hoy?
Por favor
tome su calendario y note cuánto tiempo ha gastado tratando de hacerse feliz.
Ahora, ¿cuánto tiempo ha pasado alcanzando la santidad? ¿Puede hacer ambas
cosas a la vez? ¿Cómo?.
“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” - (Mateo 5:7).
Aquellos que han recibido misericordia, son los que demuestran misericordia, y solamente aquellos que demuestran misericordia serán los que continuamente recibirán misericordia. Y esta misericordia no es sencillamente sentimiento o suavidad. Ésta es comprensión que sirve. Jesús no nos salva meramente de algo, Él nos salva para algo. Él desea expresar su vida a través de nosotros al nosotros servir a otros. Le agradezco a Dios por las hermosas iglesias, pero creo que lo que va a tocar las vidas de nuestras comunidades no son los edificios, sino nuestros actos misericordiosos de compasión. Uno por uno, podemos lograr un cambio al ir y demostrar el amor de Cristo a nuestros vecinos. A la gente no le interesa cuánto sabemos, hasta que saben cuánto nos interesan ellos.
¿Posee su iglesia un ministerio de misericordia para aquellos menos afortunados en su comunidad: los ancianos, indigentes, enfermos, analfabetos o emocionalmente heridos? ¿En cuál ministerio sirve usted? Si su iglesia no posee un ministerio como éste, pídale a Dios su dirección y discernimiento para saber cuál necesidad podría ser mejor suplida por el cuerpo de su iglesia.
“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” - (Mateo 5:7).
Aquellos que han recibido misericordia, son los que demuestran misericordia, y solamente aquellos que demuestran misericordia serán los que continuamente recibirán misericordia. Y esta misericordia no es sencillamente sentimiento o suavidad. Ésta es comprensión que sirve. Jesús no nos salva meramente de algo, Él nos salva para algo. Él desea expresar su vida a través de nosotros al nosotros servir a otros. Le agradezco a Dios por las hermosas iglesias, pero creo que lo que va a tocar las vidas de nuestras comunidades no son los edificios, sino nuestros actos misericordiosos de compasión. Uno por uno, podemos lograr un cambio al ir y demostrar el amor de Cristo a nuestros vecinos. A la gente no le interesa cuánto sabemos, hasta que saben cuánto nos interesan ellos.
¿Posee su iglesia un ministerio de misericordia para aquellos menos afortunados en su comunidad: los ancianos, indigentes, enfermos, analfabetos o emocionalmente heridos? ¿En cuál ministerio sirve usted? Si su iglesia no posee un ministerio como éste, pídale a Dios su dirección y discernimiento para saber cuál necesidad podría ser mejor suplida por el cuerpo de su iglesia.
Mateo 5:9: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
En una ocasión el pastor Rogers leyó acerca de un joven predicador que estaba en clase en una universidad liberal y el profesor dijo: “Los creyentes nunca debemos tener ningún enemigo. Nunca debemos ser controvertibles.” Y agregó: “Lo que nosotros necesitamos es seguir el ejemplo de Jesús.” El joven alzó su mano y preguntó: “Si Jesucristo fue tan espléndidamente considerado y diplomático, ¿cómo se las arregló para que lo crucificaran?”
Paz no es apaciguamiento. Es una relación correcta con Dios la que conlleva a una relación correcta con sí mismo y nos guía en las relaciones correctas con otros. Literalmente, paz es el fruto de justicia. Es la justicia de Dios gobernando y reinando en su corazón.
Hebreos 12:14. ¿Hay conflictos que usted puede resolverse al convertirse en un pacificador? Si es así, confiadamente ponga su mano en la del Señor y traiga paz.
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche” (Salmo 1:1-2).
Las Bienaventuranzas nos enseñan el fundamento de cómo debemos ser y vivir, tal y como los Diez Mandamientos en el Antiguo Testamento nos enseñan cómo vivir. Ahora, existe una palabra clave en lo que acabo de decir:“ser”.Verá, el mundo está más interesado en la palabra “tener”. Si usted tiene cosas, entonces es considerado bendecido según el mundo interpreta dicha palabra. El mundo piensa que la felicidad emana de su habilidad, dinero, astucia, posesiones, belleza, poder o fama. Sin embargo, creo que conocemos personas que poseen mucho y son perfectamente miserables. La felicidad no proviene de lo que una persona tiene, sino de lo que la persona es.
Los epitafios son generalmente escritos acerca del carácter de una persona. Escriba qué desea que su lápida diga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario