“Bienaventurados
los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” - (Mateo 5:9).
Hace muchos
años, usted era verdaderamente alguien si se unía al Cuerpo de Paz. Sin embargo
como resultado, ¿cuánta paz se ha establecido entre los hermanos y hermanas
alrededor del mundo? ¿Sabe cómo traer paz a la tierra y buena voluntad a todos
los hombres? Presente a Jesús a los hombres, mujeres, niños y niñas. Esa es la única
forma. Las iglesias están llenas los domingos, pero ¿a dónde se va la gente
entre semana? ¿Están ellos compartiendo la historia de salvación de Dios con
los perdidos? No es su fiel asistencia a la iglesia lo que va a traer la paz a
la tierra. Jesús dijo que su misión no era paz, sino traer muerte al odio,
pleitos y pecado a través de su sangre reconciliadora. Para un Dios Santo no
existe ninguna otra manera de realizarlo, sino mediante la cruz.
¿Está usted
viviendo como un hijo de Dios y contándole a otros de Jesús? Pídale a Dios
denuedo o valentía piadosa para preguntarle a su vecino cómo puede orar por él
o ella. Pídale a Dios que le dé valentía para preguntarles acerca de sus vidas,
descubriendo así sus necesidades. ¡Luego haga lo que pueda para suplir esas
necesidades para la gloria de Dios! Recuerde porqué está usted aquí.
Mateo 5:9:
“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
En una
ocasión el pastor Rogers leyó acerca de un joven predicador que estaba en clase
en una universidad liberal y el profesor dijo: “Los creyentes nunca debemos
tener ningún enemigo. Nunca debemos ser controvertibles.” Y agregó: “Lo que
nosotros necesitamos es seguir el ejemplo de Jesús.” El joven alzó su mano y
preguntó: “Si Jesucristo fue tan espléndidamente considerado y diplomático,
¿cómo se las arregló para que lo crucificaran?” Paz no es apaciguamiento. Es una relación correcta con
Dios la que conlleva a una relación correcta con sí mismo y nos guía en las
relaciones correctas con otros. Literalmente, paz es el fruto de justicia. Es
la justicia de Dios gobernando y reinando en su corazón.
Hebreos
12:14. ¿Hay conflictos que usted puede resolverse al convertirse en un
pacificador? Si es así, confiadamente ponga su mano en la del Señor y traiga
paz.
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