lunes, 23 de noviembre de 2015

COLOMBIA NECESITA AHORA DE MUCHOS PACIFICADORES. AHORA CUANDO ALGUIEN PREGUNTE POR UNO, LEVANTE SU MANO Y DIGA, YO SOY UN PACIFICADOR Y PUEDEN CONTAR CONMIGO.

“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” - (Mateo 5:9).
Hace muchos años, usted era verdaderamente alguien si se unía al Cuerpo de Paz. Sin embargo como resultado, ¿cuánta paz se ha establecido entre los hermanos y hermanas alrededor del mundo? ¿Sabe cómo traer paz a la tierra y buena voluntad a todos los hombres? Presente a Jesús a los hombres, mujeres, niños y niñas. Esa es la única forma. Las iglesias están llenas los domingos, pero ¿a dónde se va la gente entre semana? ¿Están ellos compartiendo la historia de salvación de Dios con los perdidos? No es su fiel asistencia a la iglesia lo que va a traer la paz a la tierra. Jesús dijo que su misión no era paz, sino traer muerte al odio, pleitos y pecado a través de su sangre reconciliadora. Para un Dios Santo no existe ninguna otra manera de realizarlo, sino mediante la cruz.
¿Está usted viviendo como un hijo de Dios y contándole a otros de Jesús? Pídale a Dios denuedo o valentía piadosa para preguntarle a su vecino cómo puede orar por él o ella. Pídale a Dios que le dé valentía para preguntarles acerca de sus vidas, descubriendo así sus necesidades. ¡Luego haga lo que pueda para suplir esas necesidades para la gloria de Dios! Recuerde porqué está usted aquí.
Mateo 5:9: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
En una ocasión el pastor Rogers leyó acerca de un joven predicador que estaba en clase en una universidad liberal y el profesor dijo: “Los creyentes nunca debemos tener ningún enemigo. Nunca debemos ser controvertibles.” Y agregó: “Lo que nosotros necesitamos es seguir el ejemplo de Jesús.” El joven alzó su mano y preguntó: “Si Jesucristo fue tan espléndidamente considerado y diplomático, ¿cómo se las arregló para que lo crucificaran?” Paz no es apaciguamiento. Es una relación correcta con Dios la que conlleva a una relación correcta con sí mismo y nos guía en las relaciones correctas con otros. Literalmente, paz es el fruto de justicia. Es la justicia de Dios gobernando y reinando en su corazón.
Hebreos 12:14. ¿Hay conflictos que usted puede resolverse al convertirse en un pacificador? Si es así, confiadamente ponga su mano en la del Señor y traiga paz.

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